Las temporadas de más de 200 puntos de Wayne Gretzky siguen siendo uno de los mayores enigmas del deporte moderno. En los años 80, con los Edmonton Oilers, Gretzky no solo rompió récords, sino que redefinió la forma de entender el hockey, combinando inteligencia, visión de juego y una química excepcional con sus compañeros. En un contexto actual mucho más defensivo dentro de la NHL, esas cifras parecen inalcanzables, convirtiendo su legado en un referente casi mítico. La fascinación por sus estadísticas persiste porque representan un nivel que, décadas después, la liga aún no ha logrado reproducir.


